Data Network AGI
@Midjourney
Data Network AGI

La carrera por la AGI entra en la siguiente ronda

Más que un simple bombo publicitario

Suena un poco como la final de un gran acontecimiento deportivo, ¿verdad? Si nos fijamos en el panorama actual de la IA, puede que le recuerde a un maratón de alto rendimiento: los maillots llevan los nombres de los mayores gigantes tecnológicos de nuestro tiempo: Microsoft, Google, Meta (antes Facebook) y Amazon. Y todos ellos corren hacia la AGI: una Inteligencia Artificial General que no sólo realice subtareas, sino que también pueda llevar a cabo proezas mentales prácticamente similares a las humanas.

Pero, ¿qué significa realmente el término «AGI»? En pocas palabras, se trata de una IA que debería ser tan versátil y adaptable como lo somos los humanos. Esta visión aún está en pañales, pero las empresas están haciendo todo lo posible por ser las primeras en traspasar la barrera de los objetivos.

Una historia llena de visiones y competiciones

La idea de enseñar a pensar a las máquinas es cualquier cosa menos nueva. De las leyes robóticas de Isaac Asimov de la ciencia ficción a las primeras máquinas de computación hay un largo trecho. Se podría decir que es un poco como la carrera a la luna de los años 60, salvo que no se trata de estrellas, sino de algoritmos, datos y potencia de cálculo.

– Microsoft: Desde su asociación con OpenAI, la empresa no ha dejado de acaparar titulares. Han invertido mucho en seguir desarrollando modelos como GPT. El objetivo: crear una base para la innovación que revolucione Windows, Office y los servicios en la nube.

– Google: con DeepMind y sus departamentos internos de investigación de IA, el gigante de las búsquedas también va muy por delante. Su visión: IA «para todos», ya sea a través de Search, Google Assistant o sofisticados proyectos de investigación relacionados con redes neuronales.

– Meta: Mark Zuckerberg reconoce desde hace tiempo que las redes sociales son sólo el principio. Desde el procesamiento de voz e imágenes hasta los avatares de realidad virtual: Meta quiere una IA que mejore significativamente las experiencias individuales de los usuarios e impulse el «metaverso».

– Amazon: Han dado un primer paso en el hogar y la vida cotidiana con Alexa. Pero eso no es todo: la IA es cada vez más importante en la logística, la nube (AWS) y el comercio minorista para automatizar procesos y personalizar las experiencias de los clientes.

Cuando observamos a estos pesos pesados, nos damos cuenta de que todos quieren ir más allá de las funciones «normales» de la IA, como el reconocimiento de voz y la clasificación de imágenes. Se trata del dominio estratégico: el poder de definir y dar forma a las tecnologías del futuro.

El gran «por qué»: tanto optimismo

¿Por qué hay de repente tanto optimismo en torno a la inteligencia artificial? Sencillamente, las posibilidades de aplicación son enormes. Una AGI podría resolver una gran variedad de problemas de forma similar a una mente humana. Puede aprender, adaptarse y actuar en ámbitos completamente nuevos sin haber sido especialmente entrenada para ello.

– Factor económico: las inversiones millonarias indican que una AGI exitosa podría dar a la empresa una ventaja competitiva completa.

– Prestaciones sociales: Desde la sanidad a la educación, una AGI podría encontrar soluciones revolucionarias.

– Fascinación: es simplemente la emoción de crear una «mente máquina» que podría ser igual (o incluso superior) a la nuestra.

Sam Altman, CEO de OpenAI, escribió en su artículo «Reflexiones» que este desarrollo no es sólo un hito técnico, sino que también conlleva una responsabilidad profundamente humana. Investigadores de IA han hecho comentarios similares en tuits, entre ellos jachiam0yonashav, que subrayan el aspecto ético y la necesidad de cautela.

Los mayores retos: Equilibrio en la cuerda floja de los datos

Es un poco como hacer malabares con una cuerda fina a una altura vertiginosa: no se puede dejar caer nada:

1. capacidad de cálculo: la AGI requiere una potencia de cálculo monstruosa. ¿Quién puede permitírselo? ¿Quién lidera la infraestructura de la nube?

2. Base de datos: una AGI requiere conjuntos de datos increíblemente grandes y diversos. Al mismo tiempo, deben respetarse los principios éticos y de protección de datos.

3. Ética y seguridad: Un sistema inteligente que toma decisiones de forma independiente alberga riesgos. ¿Podría emitir juicios erróneos? ¿Podría incluso ser manipulado?

4 Aceptación pública: No todo el mundo ve con buenos ojos la idea de una máquina que posiblemente sea «más inteligente» que nosotros. Las películas de ciencia ficción a lo Terminator han dejado huella.

Estos cuatro puntos en concreto dejan claro que no basta con tener dinero. Se necesita experiencia, visión y colaboración global, o al menos asociaciones inteligentes como la que vemos entre Microsoft y OpenAI.

Microsoft, Google, Meta, Amazon: ¿Quién va por delante?

Desgraciadamente, tenemos que estropear el final: Nadie lo sabe con certeza. Por supuesto, Microsoft ha tanteado el terreno de la inteligencia artificial a través de su cooperación con OpenAI. Sin embargo, con DeepMind y proyectos de investigación como AlphaGo, Google no sólo está en una posición ideal en términos de medios, sino que también cuenta con enormes recursos en la nube y excelentes equipos de investigación. Meta ha invertido enormes recursos en IA y realidad virtual en los últimos años para crear un «metaverso» que lo abarque todo. Y Amazon está dejando claro a través de AWS, Alexa y las redes de entrega autónomas que hace tiempo que considera la IA como la columna vertebral estratégica de su negocio.

El factor decisivo será probablemente quién logre los próximos grandes avances, ya se trate de saltos cuánticos en nuevos modelos, mejores técnicas de formación o diseños de hardware revolucionarios.

Una mirada a la bola de cristal: visiones de futuro

Imagine tener un asistente digital que planifique su calendario, haga la compra o repare su coche por sí solo (sí, eso sería un número…), sin necesidad de órdenes explícitas. Esta es la visión de la AGI: máquinas que actúan contextualmente, se educan a sí mismas y se adaptan a nuestras necesidades, casi como si habláramos con un buen amigo que siempre tiene a mano la solución perfecta.

La gran pregunta: ¿se puede conseguir en dos años? ¿En cinco años? ¿Diez años? ¿O quizá ni siquiera en esta década? Dependiendo de a qué experto pregunte, obtendrá una respuesta diferente. Lo que es seguro es que la investigación sobre la inteligencia artificial avanza rápidamente y que las grandes empresas tecnológicas se adelantan unas a otras con la misma rapidez (o al menos lo intentan).

¿Quién se ríe al final cuando hace tiempo que se ha dado el pistoletazo de salida?

Al leer esto, es posible que se pregunte: «Vale, todo suena emocionante, pero ¿quién va a ganar realmente?». La respuesta es: no lo sabemos. Probablemente habrá una o dos «start-ups sorpresa» que darán la vuelta a la esquina y harán sudar a los gigantes establecidos. Esto recuerda mucho a la famosa «carrera de la liebre y el erizo»: Si uno se adelanta por poco tiempo, el otro ya está de nuevo en la línea de meta.

Lo que está claro, sin embargo, es que el mundo de la inteligencia artificial se encuentra en un umbral histórico. Gracias a empresas como Microsoft, Google, Meta y Amazon (y muchos otros actores en segundo plano), estamos viviendo una de las revoluciones tecnológicas más fascinantes de nuestro tiempo. ¿Y el verdadero ganador? Al final, probablemente serán todos aquellos que utilicen las nuevas posibilidades de forma responsable, en beneficio de la sociedad, la economía y, en última instancia, de todos nosotros.

Fuentes:

https://openai.com/index/planning-for-agi-and-beyond

Sam Altman’s Blog: Reflections

Tweet von @jachiam0

Tweet von @yonashav

Imagen de Justus Becker

Justus Becker

I have a passion for storytelling. AI enthusiast and addicted to midjourney.
Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *